Los problemas entre mis padres afectan mi autoestima

¿Cómo salí adelante?

He escrito innumerables textos con respecto al cómo me siento conmigo misma, tratando de darle un sentido a mi vida para poder continuar. No niego que me he sentido depresiva muchas veces desde que tengo memoria, entiendo que éste problema viene desde hace mucho tiempo atrás.

A una edad temprana empecé a notar indiferencia con mis padres, entre uno y otro, eran días de peleas continuas y maltrato combinado con humillaciones de mi padre hacia mi madre, había días en los que las peleas duraban tanto que ya agarraban lo primero que encontraban y se lo aventaban. Mi padre es un hombre al cual yo admiro por muchas cualidades que tiene pero entre todo lo bueno hay algo malo que lo ha caracterizado y que ha crecido últimamente: su adicción por el alcohol.

Mi papá trabajó en la Volkswagen como técnico, se encargaba de monitorear las máquinas de la planta, su salario era bueno por lo que podíamos vivir cómodamente, era una vida en la que no podíamos decir que nos faltaba algo. Mi papá tiene aspiraciones muy grandes por lo que no se le hacía suficiente, él quería más. Es una idea que no está mal, me encantaba ver emocionado a mi papá contándonos sobre sus proyectos y aspiraciones, porque al parecer eso era lo más importante, es su sentido de vida.

Llegó un día en el que tomó la decisión de dejar la planta para poder crear su propio negocio. Él solía llamarlo una empresa familiar, quería que todos estuviéramos involucrados en el tema, al principio me sorprendió porque no nos había comentado, sólo nos dijo que estaba buscando un lugar para abrir el negocio y ya lo había encontrado; todo pasó muy rápido. Lo ayudamos hasta más no poder, todos teníamos el mismo sueño de grandeza y sabíamos que no iba a ser nada fácil puesto que ya no tenía un salario seguro. El primer año no notamos la diferencia después de que dejó el trabajo, con el dinero que le habían otorgado por salir más el que pidió prestado, compró todo lo que necesitaba para el negocio, aun así llenábamos el refrigerador de comida y no nos faltaba nada aún.

En el negocio casi no llegaban personas, podían pasar meses sin el que entrara un cliente pero pensábamos que era normal porque apenas se había abierto el negocio. Pasó el tiempo y con él, el dinero. No iba a durar siempre y las consecuencias de no existir cliente alguno empezaban a perseguirnos.

Fue una época muy difícil, mi papá se levantaba todos los días temprano a volear sus zapatos rotos, recuerdo que siempre que lo veía me daba mucha tristeza porque se iba caminando desde mi casa hasta su trabajo porque había veces en las que no teníamos ni para el pasaje de ida y siempre teníamos la esperanza de que las cosas iban a cambiar tarde o temprano, eran tantas las veces que mi papá se iba caminando hasta el negocio y se regresaba de la misma forma que se le hicieron un hoyo enorme en la suela del zapato, pero él siempre los voleaba para verse presentable y sonreía diciendo que nuestra suerte cambiaría.

En varias ocasiones no teníamos para comer, entonces mi papá pedía más prestado para al menos comprar algo; mis hermanas y yo somos muy ahorrativas y eso era algo que mis padres sabían, entonces, cada que teníamos dinero era para que ellos lo tuvieran, se pudiera hacer de comer y mi papá pueda ir en transporte a su trabajo, jamás reproché nada porque conocía nuestra situación. Mi mamá igual es una mujer muy fuerte que realmente amó a mi padre, soportó de todo con él, varias veces que no teníamos para comer, ella se inventaba comida con lo que teníamos, hacía sopa de harina o de polvo de haba, del polvo de caldo de pollo, hacía tortillas con sólo harina de maíz y agua, todo sabía bastante mal pero no había de otra, al menos puedo decir que gracias a ella jamás nos faltó un plato de comer en el día, hasta cuando no había gas, cortaba varias ramas de uno de nuestros árboles, los amontonaba y los hacía leña para poder calentar la comida, siempre se las ingeniaba.

Durante ese tiempo estar en casa era algo que ya me disgustaba, mi familia ya no parecía familia, eran muchos problemas que teníamos tanto en deudas como entre nosotros, mi papá comenzó a agarrar el alcohol como un refugio para desahogar todas sus penas, al menos eso decía.

Era algo del diario, parecía que ya no lo podía dejar, sólo cuando no había dinero parecía un papá razonable y positivo, pero cuando ganaba algo del negocio salía a comprarse una botella, o hasta pedía para comprarse una, de la más barata, por supuesto. Entre más tomaba más agresivo se volvía, pero sólo con mi mamá, a nosotras no nos había ni siquiera tocado, pero siempre se lanzaba contra mi mamá menos preciándola, humillándola, golpeándola, aventándole cosas, muebles, incluso la televisión.

Era tanta nuestra desesperación que corríamos a proteger a mi mamá, tratábamos de detenerlo y hasta lo tirábamos para que dejara de golpear a mi mamá, son experiencias difíciles de superar, todos nos volvimos duros emocionalmente. Rompió tantas cosas de la casa que yo no lograba encontrar sentido alguno, tanto que se había esforzado por ello y terminó destruyéndolo. A pesar de que mi papá es más fuerte que mi mamá, ella no se dejaba y le entraba al show, ella muchas veces cuando parecía que ya iba a parar se volvía a lanzar contra él y era una guerra sin fin de todos contra todos, duraba horas en la noche, era todo un espectáculo ruidoso para los vecinos de cerca, entre gritos, llantos y cosas rotas. Algo que me propuse no repetir.

Yo lloraba y deseaba que se acabara, extrañaba mi antigua vida y a mi familia, esa versión de mi familia la odiaba, odiaba en lo que nos habíamos convertido todos, y aun así cuando iba a la escuela trataba de estar con mis amigos y de disfrutar a tope el momento con ellos para olvidar lo que pasaba en casa, en ese momento ellos fueron un motor importante en mi vida porque conocían de mi situación económica y hacían lo posible por ayudar.

Y entre tantos problemas, uno nuevo surgió: Tengo una hermana que es mi cuata, tenemos la misma edad y los mismos valores, claro que se nos educó bien y cuando aún mi familia parecía ser estable. A ella siempre le gustó la buena vida, y se la pasaba quejándose de la falta de dinero. Su novio en ese entonces le daba todo y ella quedó perdida completamente por él, ella lo amaba y se notaba. Ésta es una historia bastante larga, así que lo resumiré en esto, llegó al punto de pelear con mis papás para poder verlo, de jalonearnos y hasta golpearnos con tal de verlo porque antes tuvieron problemas con mis padres que hizo que a mis papás les disgustara su presencia, querían algo mejor para ella. Nunca entenderé ese tipo de amor.

Mi hermana decidió escaparse con él y por más que quisimos detenerla y traerla vuelta a casa ella se oponía, pero no sólo se salió, si no que nos puso en contra de toda la familia de mi papá. Mi papá nos decía que problema que había en casa, en casa se tenía que quedar, no teníamos porqué andar divulgando nuestros problemas, pero como ya eran bastantes entendería que mi hermana decidiera buscar ayuda y decir lo que nos estaba pasando con la familia, pero al punto de hasta poner en contra a sus hermanas, era algo que yo no le podía perdonar ni mucho menos entender, porque en muchas ocasiones yo fui cómplice de ella, muchas veces la protegí y hasta la defendía de quien pensaba algo malo de ella, si algo me parecía mal, se lo decía de frente y hablábamos para arreglarlo, fue una decepción tremenda que tu propia hermana, en quien confiabas, te traicionara de esa forma.

Mi familia nos llegó a ver con ojos de desprecio, como si fuéramos los peores, ya no contábamos con su apoyo y mi hermana se quedó a vivir en la casa de mi abuelita, en donde le daban de todo. A parte del sentimiento amargo de traición, me decepcionaba que mi familia ni siquiera se acercaba a preguntarnos a mi otra hermana y a mí el cómo nos sentíamos al respecto, sólo nos vieron con malos ojos, como si la única opinión que existía era la de mi hermana y no la nuestra, ¿qué es lo que mi hermana dijo que tuvo tanta fuerza para cambiar el comportamiento de mi familia hacia nosotros? Me dolía más ver a mi hermana menor llorando todo los días preguntándose porqué nos habían abandonado.

Esa decisión que tomo mi hermana de irse de la casa, hizo que nuestros problemas se agrandaran más, mis papás le lloraban y eran aún más violentos echándose la culpa el uno al otro por no haber educado bien a su hija, las peleas se agrandaron más hasta el punto de que mi papá corría a mi mamá de la casa, el ambiente era cada vez más tenso y ya vivíamos con miedo a que mi papá se levantara de malas y volviera a lanzarse contra mi mamá. Pienso que el carácter, las ideas, tu forma de pensar y de ver la vida depende mucho de cada uno, cada quien decide el comportamiento que quiere tomar, mis papás tuvieron tres hijas de las cuales se lamentaron por una como si las otras dos les resultáramos igual, sea cual sea la educación que te ofrecieron, día con día te vas dando cuenta de si la persona que eres ahora te está gustando o no, si quieres cambiar algo de ti o si realmente eres feliz.

Al final de toda esta trama, mi papá terminó corriendo a mi mamá de golpes y mi mamá por cariño propio, se fue. De cinco integrantes que éramos de la familia pasamos a ser tres. Mi papá no dejó de tomar pese a eso, comenzó a decirme que yo ya era mayor de edad y ya podía generar mi propio dinero para irme a rentar una casa, que ya tenía que irme.

Los gastos de la universidad pasaron a ser sólo de mi mamá, ella consiguió trabajo para poder solventar nuestros gastos a pesar de ya no estar en nuestra casa, yo me iba todos los días por las tardes a la universidad y regresaba tarde por la noche, mi hermana comenzó a tener quejas conmigo por el comportamiento de mi padre, ya era un papá hostil, egocéntrico, apático y con carencia de sentimiento alguno, ya no parecía ser el papá del cual me sentía orgullosa, cada vez era más frío. Mi hermana era la que lo tenía que soportar sola varias veces y cuando yo regresaba me abrazaba llorando diciendo que ya no quería estar más sola con él, yo no lo podía entender porque no estaba todo el día en la casa y le decía que soportara un poco más mientras veía cómo le podía hacer, muchas veces pensé en salir de la universidad temporalmente para trabajar y poder cuidar de mi hermana, pero era mi mamá la que me decía que siguiera adelante, que ella se encargaría de nosotras.

No queríamos salir de la casa porque queríamos reclamarla, queríamos que mi papá fuera el que se saliera y nos dejara en paz, pero él siempre se mantuvo diciendo que la casa solo era de él y quien tenía que salirse éramos nosotras, su egocentrismo llegó a tal punto de ni siquiera importarle el cómo nos sentíamos nosotras, sólo se quejaba diciendo que él era el único que sufría por la situación, se hacía la víctima y nos volvía victimas a nosotras.

Todos los días se la pasaba hablando vulgaridades de mi madre, seguía humillándola aunque ya no estuviera más, si tratábamos de defenderla se ponía a ofendernos a nosotras y diciéndonos malas palabras. Hasta entonces no nos había golpeado pero sí que nos ofendía. Lo corrí muchas veces quejándome de su comportamiento y sólo terminaba corriéndome a mí y tirando cosas.

Durante las vacaciones por las tardes pasábamos a ver a mi mamá y regresábamos a la casa, a veces mi papá no nos dejaba entrar a la casa y nos dejaba afuera, o estaba tan borracho que no despertaba, empezó a disgustarle que fuéramos a ver a mi mamá que ya no nos dejaba salir, eran días en los que por miedo nos quedábamos encerradas en mi cuarto para no verlo y sólo cuando estaba ocupado viendo su computadora o se dormía, salíamos con cuidado a prepararnos de comer para volver al cuarto, ya no podíamos seguir así, esa ya no era vida. Hasta que un día mi papá se atrevió a lanzarse contra mí, sacó su cinturón y quería golpearme, mi hermana salió en mi defensa y trató de detener a mi papá, yo lo agarré para que se calmara pero no paraba, estaba tan harta que no tuve miedo y me lancé contra él, estuvimos peleando los dos y mi hermana trataba de detenerlo asustada, fue la primera vez que realmente quería golpear a mi padre, tenía tanto odio y rencor que no tuve miedo, cuando logró calmarse sólo nos dijo que no quería volvernos a ver, que éramos unas hipócritas.

Estuvimos llorando toda la noche, comencé a sentir remordimiento, mi padre era el hombre a quien yo más admiraba y me daba mucha tristeza el hombre en el que él se había convertido. Después de pensarlo toda la noche y lo mal que me sentía con mi vida, le dije a mi hermana que no estábamos bien emocionalmente, y que en parte era porque seguíamos en la casa con él, no podía permitir que mi vida siguiera siendo una mierda. Empecé a empacar mis cosas y mi hermana muy dispuesta lo hizo también, nos fuimos con mi mamá, era más seguro estar con ella que con mi papá, aparte de que mi mamá siempre se la pasaba preocupada porque nos pudiera hacer algo de lo que mi papá se lamentaría. Conseguí un trabajo y ahora solvento mis gastos de la universidad, no es fácil pero entendí que yo sólo puedo dirigir el rumbo de mi vida, soy yo la que decide si quiere tener una mejor vida o seguir estancada.

Sí he tenido mis crisis emocionales y existenciales, pero ahora más que nunca quiero demostrarme a mí misma de lo que soy capaz de hacer, lo quiero hacer por mí y por mi familia, quiero darles una mejor vida. Mi motor principal soy yo, porque las consecuencias de mis actos me van a beneficiar o me afectarán durante toda mi vida, al fin y al cabo sólo nos tenemos a nosotros mismos y me está costando, pero quiero amarme y sentirme orgullosa por lo que hago.

Leslie Collado Luna

Estudiante Lic. Diseño Gráfico.

3 pensamientos sobre “Los problemas entre mis padres afectan mi autoestima”

    1. Julieta Hernández Jauregui

      Me ha encantado tu tema expuesto y admiro mucho tu valentía para hacerlo del dominio público. Me parece que esto creará una invitación para que nuestro blog sea visitado exponiendo vivencias con apertura de decisión, éstas por difíciles y dolorosas que sean, generan confianza a quienes se encuentran sumergidos en su problemática girando en un laberinto sin salida, enfermizo y viciado de una frustración emocional que imposibilita el crecimiento interior …
      Felicidades Leslie, me gustaría que expusieras tu sentir personal a partir de esta apertura de tu yo silencioso que permaneció inmóvil acrecentando una autoestima baja y punzante …

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